Por: Jairo Castro G:
Fotografia: Jairo Castro
Viernes Santo, los residentes de Santo Tomás (Atlántico) se preparan para ver a 30 personas flagelarse para pagar sus mandas.
No se a que hora comienzan a flagelarse, tampoco se donde inician, La verdad no quería averiguarlo. Pretendía pasar por espectador de este acto.
8:00am, me encuentro en Soledad, busco un bus que me lleve a este municipio pero todos van llenos. Poco a poco donde me encuentro se llena de gente esperando también trasporte para Santo Tomas, sombreros vueltiaos, faldas cortas, mochilas y neveras térmicas que en una ocasión destaparon y pude ver las infaltables “Águilas” o “frías” como le dicen aquí en la costa. Esto me recordó las palabras del Arzobispo Rubén Salazar en las que enfatizaba que este acto estaba respaldado únicamente por el comercio.
Cuando por fin nos paro un bus, las personas corrían de un lado a otro buscando una silla donde sentarse. Recuerdo haber sido uno de los primeros en subir pero en menos de lo que me pude imaginar ya estaban todas las sillas ocupadas, casi ni podía moverme por la aglomeración de gente, unos niños agarrándose de mi pantalón y la antigua nevera llena de cerveza entre mis piernas. Allí fue cuando me hice la primera pregunta ¿Cómo no va a haber comercio alrededor de esto si atrae a cientos de personas?
El ayudante del bus comienza a cobrar los pasajes, uno a uno pagan $1.500 que multiplicado por un promedio de 80 personas que íbamos allí da $120.000. Cifra que se vio afectada por un reten militar en las que el ayudante del bus se bajo y dejo a un policía de carreteras con una sonrisa que me recuerda la mañana del 25 de diciembre cuando mi hermana descubre los regalos debajo del árbol de navidad.
El viaje no debe durar mucho, se supone que son 20km que separa Santo Tomás de Barranquilla, pero viajando como sardina, con una nevera entre tus piernas, unas manos (que prefiero pensar que eran inocentes niños) agarrándote el trasero para no caerse y el aire que entraba caliente. Hacia pensar que el reloj lo pensaba mas de dos veces para avanzar. No se quien fue, solo se que fue la voz mas dulce con las palabras mas alentadoras que podía escuchar en ese momento que decían “José, ve saliendo que ya estamos llegando”. Espere a que todos bajaran, por fin vi nuevamente al dueño de la nevera quitarla de ese lugar y llevarla lejos de mí. Baje y me recibe cementerio giro la cabeza y veo helados, cantinas, propaganda de comcel, el carro de las donas y el infaltable mimo… Me sentía en una feria.
Pregunto a uno de los comerciantes ¿Dónde comienzan los flagelantes? Recibí una respuesta algo perdida, dándome a entender las palabras del arzobispo “Mijo vea, siga la gente y cuando vea la barrera que puso la policía encontraras unas sillas rojas con una carpa de Águila, hay están baratas las sillas”. Me tome mi tiempo, me quede de pie en la entrada del cementerio viendo como la gente, casi en fila india, iban en un mismo sentido.
10:00am pensé por un momento en las palabras del secretario de gobierno del municipio, Hernando Badillo, en la que decía que se esta prohibido escuchar salsa, vallenato, merengue y demás expresiones populares en alto volumen, ley que no se cumple y ni intentan hacerla cumplir. Al llegar a la vía de la Ciénaga (vía por donde pasan los flagelantes) encuentro las calles llenas, sillas, algunos avisos que decían “cerveza lata $1.400” “Sopa $1.000” “minutos $300”. Todo esto acompañado de una temperatura de 36º centígrados.
10:30am veo el primer flagelante, el sol incidiendo en su falda blanca, sus pies descalzos pisando la polvorienta calle, un capuchón blanco con cruces negras tapando su cabeza y un látigo que tiene en la punta varias bolas de cera de canasto de abeja pegando en su desnuda espalda. No sabia que hacer en ese momento, no creí que fuera tan desgarrador ver a un hombre golpearse. Tome mi cámara e intentando pedir permiso a este hombre pongo una rodilla en el piso para tomar mi primera fotografía. Podía terminar mi rollo de 36 exposiciones si quería, pues parecía no avanzar, tres pasos al frente y dos atrás, por cada paso un golpe.
No quise preguntarle nada, todavía quería pasar por espectador, auque mi cámara fotográfica me delato y el compañero que estaba detrás arrojándole alcohol en la espalda para que no se le infectara me dijo “se llama Mauricio Castellano y lo hace por su hijo” fue en ese momento cuando el Sr. Mauricio levanto su cabeza y detrás de ese capuchón blanco pude ver sus ojos mirándome. Fue extraño ver a un hombre azotarse por su hijo, no se cual era su manda pero tiene que valer la pena para hacerlo.
Me quedo viendo como pasa este hombre y al observar su ambiente, me deprimo al ver el contraste de un borracho bailar con una botella en la mano, gente riéndose, los rayos del sol, la arena caliente y este hombre dándose duro por recibir un favor divino. Tener que caminar entre este infierno es otro sacrificio que tiene que padecer un flagelante de Santo Tomas hoy en día. Guardo mi cámara y me voy en dirección opuesta al Sr. Mauricio en busca de donde inicio.
12:00pm ya he visto a más de 5 flagelantes e incluso a mujeres llevando una cruz, como es el caso de la Sra. Zuleima Isabel Coronado Vallona la cual al terminar su recorrido me comento que lo hizo porque no podía caminar por problemas en las piernas, y que gracias
a un favor de Dios pudo hacerlo nuevamente. Al finalizar las casas del pueblo encuentro una patrulla de policía de menores, que se supone que están allí para impedir que los niños intenten hacer este rito.
12:30pm camino por una trocha, algunas espinas de arboles en el piso me hacían no desear estar en los pies de los flagelantes que caminaban descalzos por aquí. Curvas y más curvas de camino recorría en busca de donde iniciaban estos creyentes, pero lo único que encontraba era policías a cada 200 metros. Dice el comandante de la estación de policía de Santo Tomás que se necesitaron traer agentes de todo el sexto distrito para poder tener mayor control.
1:00pm después de pasar por un camino, cuyo suelo deja las huellas del fuego que hace poco paso por allí. Al fondo un flagelante mas que me comento que lo hace por agradecer el favor de Dios, por cada golpe que se daba apretaba sus dientes, su espalda muestra el inicio de su hinchazón y sus ojos arrugándose producido por el dolor me indica que el lugar donde inician esta cerca, pues su carne aún no se ha dormido.
Llego donde se encuentran dos motos y seis policías y antes de mencionar una palabra uno de ellos me dice en un tono de burla “¿tú también vienes hasta aquí para darte duro en la espalda?” al oír eso reflexione y dije -lo que sea que deba, acabo de pagar un poco llegando hasta aquí”- ellos solo sonrieron, me quede hablando con ellos en los que me comentaron que allí es donde inician algunos flagelantes, pues hay algunos que vienen de Sabana-grande otro municipio a dos kilómetros de donde me encontraba. Es decir que estas personas recorrían cinco kilómetros caminando tres al frente y dos atrás…
Espere una hora en la que pude escuchar la conversación de los policías de sus experiencias en distintos encuentros con la guerrilla, de sus familias, sus planes futuros y hasta de sus amores. Hasta que por fin llega un grupo de personas y se aglomeran frente a un árbol, es en ese momento donde uno de los policías me dice “pilas hermano, llego uno de los que usted busca”. Me acerco y veo a un hombre arrodillado rezando, se levanta se quita la camisa y el jean, se pone una pantaloneta, una falda blanca y da un ultimo respiro antes de ponerse su capuchón.
De manera silenciosa me incluyo entre sus familiares y amigos, pregunto que si alguien lo conoce y me dicen que Martín Heriza. Es aquí donde comienza este hombre a pagar su manda, es aquí donde este hombre pone a prueba su fe.
2:15pm. No podía dejar que este hombre inicie su flagelación, sin preguntarle lo que esta pasando en ese momento por su mente, el solo sonríe, mira el cielo y dice “Jesús es nuestro salvador”. Ahora la pregunta que me pasa por la mente es, (no era para el y la verdad no sabia a quien preguntarle) las personas que se flagelan por dinero, ¿Para quien es el favor divino, para el que le sale sangre de su cuerpo por las bolas de cera o para el que paga $200.000 para liberarse de los karmas? ¿Acaso esto no es un intento de engaño a Dios? No se que tan estricto sea el criterio de quien recibe los sacrificios en el cielo, pero muchas personas intentan violar esta seguridad celestial.
Fotografia: Jairo Castro
Viernes Santo, los residentes de Santo Tomás (Atlántico) se preparan para ver a 30 personas flagelarse para pagar sus mandas.No se a que hora comienzan a flagelarse, tampoco se donde inician, La verdad no quería averiguarlo. Pretendía pasar por espectador de este acto.
8:00am, me encuentro en Soledad, busco un bus que me lleve a este municipio pero todos van llenos. Poco a poco donde me encuentro se llena de gente esperando también trasporte para Santo Tomas, sombreros vueltiaos, faldas cortas, mochilas y neveras térmicas que en una ocasión destaparon y pude ver las infaltables “Águilas” o “frías” como le dicen aquí en la costa. Esto me recordó las palabras del Arzobispo Rubén Salazar en las que enfatizaba que este acto estaba respaldado únicamente por el comercio.
Cuando por fin nos paro un bus, las personas corrían de un lado a otro buscando una silla donde sentarse. Recuerdo haber sido uno de los primeros en subir pero en menos de lo que me pude imaginar ya estaban todas las sillas ocupadas, casi ni podía moverme por la aglomeración de gente, unos niños agarrándose de mi pantalón y la antigua nevera llena de cerveza entre mis piernas. Allí fue cuando me hice la primera pregunta ¿Cómo no va a haber comercio alrededor de esto si atrae a cientos de personas?
El ayudante del bus comienza a cobrar los pasajes, uno a uno pagan $1.500 que multiplicado por un promedio de 80 personas que íbamos allí da $120.000. Cifra que se vio afectada por un reten militar en las que el ayudante del bus se bajo y dejo a un policía de carreteras con una sonrisa que me recuerda la mañana del 25 de diciembre cuando mi hermana descubre los regalos debajo del árbol de navidad.
El viaje no debe durar mucho, se supone que son 20km que separa Santo Tomás de Barranquilla, pero viajando como sardina, con una nevera entre tus piernas, unas manos (que prefiero pensar que eran inocentes niños) agarrándote el trasero para no caerse y el aire que entraba caliente. Hacia pensar que el reloj lo pensaba mas de dos veces para avanzar. No se quien fue, solo se que fue la voz mas dulce con las palabras mas alentadoras que podía escuchar en ese momento que decían “José, ve saliendo que ya estamos llegando”. Espere a que todos bajaran, por fin vi nuevamente al dueño de la nevera quitarla de ese lugar y llevarla lejos de mí. Baje y me recibe cementerio giro la cabeza y veo helados, cantinas, propaganda de comcel, el carro de las donas y el infaltable mimo… Me sentía en una feria.
Pregunto a uno de los comerciantes ¿Dónde comienzan los flagelantes? Recibí una respuesta algo perdida, dándome a entender las palabras del arzobispo “Mijo vea, siga la gente y cuando vea la barrera que puso la policía encontraras unas sillas rojas con una carpa de Águila, hay están baratas las sillas”. Me tome mi tiempo, me quede de pie en la entrada del cementerio viendo como la gente, casi en fila india, iban en un mismo sentido.
10:00am pensé por un momento en las palabras del secretario de gobierno del municipio, Hernando Badillo, en la que decía que se esta prohibido escuchar salsa, vallenato, merengue y demás expresiones populares en alto volumen, ley que no se cumple y ni intentan hacerla cumplir. Al llegar a la vía de la Ciénaga (vía por donde pasan los flagelantes) encuentro las calles llenas, sillas, algunos avisos que decían “cerveza lata $1.400” “Sopa $1.000” “minutos $300”. Todo esto acompañado de una temperatura de 36º centígrados.
10:30am veo el primer flagelante, el sol incidiendo en su falda blanca, sus pies descalzos pisando la polvorienta calle, un capuchón blanco con cruces negras tapando su cabeza y un látigo que tiene en la punta varias bolas de cera de canasto de abeja pegando en su desnuda espalda. No sabia que hacer en ese momento, no creí que fuera tan desgarrador ver a un hombre golpearse. Tome mi cámara e intentando pedir permiso a este hombre pongo una rodilla en el piso para tomar mi primera fotografía. Podía terminar mi rollo de 36 exposiciones si quería, pues parecía no avanzar, tres pasos al frente y dos atrás, por cada paso un golpe.No quise preguntarle nada, todavía quería pasar por espectador, auque mi cámara fotográfica me delato y el compañero que estaba detrás arrojándole alcohol en la espalda para que no se le infectara me dijo “se llama Mauricio Castellano y lo hace por su hijo” fue en ese momento cuando el Sr. Mauricio levanto su cabeza y detrás de ese capuchón blanco pude ver sus ojos mirándome. Fue extraño ver a un hombre azotarse por su hijo, no se cual era su manda pero tiene que valer la pena para hacerlo.
Me quedo viendo como pasa este hombre y al observar su ambiente, me deprimo al ver el contraste de un borracho bailar con una botella en la mano, gente riéndose, los rayos del sol, la arena caliente y este hombre dándose duro por recibir un favor divino. Tener que caminar entre este infierno es otro sacrificio que tiene que padecer un flagelante de Santo Tomas hoy en día. Guardo mi cámara y me voy en dirección opuesta al Sr. Mauricio en busca de donde inicio.
12:00pm ya he visto a más de 5 flagelantes e incluso a mujeres llevando una cruz, como es el caso de la Sra. Zuleima Isabel Coronado Vallona la cual al terminar su recorrido me comento que lo hizo porque no podía caminar por problemas en las piernas, y que gracias
a un favor de Dios pudo hacerlo nuevamente. Al finalizar las casas del pueblo encuentro una patrulla de policía de menores, que se supone que están allí para impedir que los niños intenten hacer este rito.12:30pm camino por una trocha, algunas espinas de arboles en el piso me hacían no desear estar en los pies de los flagelantes que caminaban descalzos por aquí. Curvas y más curvas de camino recorría en busca de donde iniciaban estos creyentes, pero lo único que encontraba era policías a cada 200 metros. Dice el comandante de la estación de policía de Santo Tomás que se necesitaron traer agentes de todo el sexto distrito para poder tener mayor control.
1:00pm después de pasar por un camino, cuyo suelo deja las huellas del fuego que hace poco paso por allí. Al fondo un flagelante mas que me comento que lo hace por agradecer el favor de Dios, por cada golpe que se daba apretaba sus dientes, su espalda muestra el inicio de su hinchazón y sus ojos arrugándose producido por el dolor me indica que el lugar donde inician esta cerca, pues su carne aún no se ha dormido.
Llego donde se encuentran dos motos y seis policías y antes de mencionar una palabra uno de ellos me dice en un tono de burla “¿tú también vienes hasta aquí para darte duro en la espalda?” al oír eso reflexione y dije -lo que sea que deba, acabo de pagar un poco llegando hasta aquí”- ellos solo sonrieron, me quede hablando con ellos en los que me comentaron que allí es donde inician algunos flagelantes, pues hay algunos que vienen de Sabana-grande otro municipio a dos kilómetros de donde me encontraba. Es decir que estas personas recorrían cinco kilómetros caminando tres al frente y dos atrás…
Espere una hora en la que pude escuchar la conversación de los policías de sus experiencias en distintos encuentros con la guerrilla, de sus familias, sus planes futuros y hasta de sus amores. Hasta que por fin llega un grupo de personas y se aglomeran frente a un árbol, es en ese momento donde uno de los policías me dice “pilas hermano, llego uno de los que usted busca”. Me acerco y veo a un hombre arrodillado rezando, se levanta se quita la camisa y el jean, se pone una pantaloneta, una falda blanca y da un ultimo respiro antes de ponerse su capuchón.
De manera silenciosa me incluyo entre sus familiares y amigos, pregunto que si alguien lo conoce y me dicen que Martín Heriza. Es aquí donde comienza este hombre a pagar su manda, es aquí donde este hombre pone a prueba su fe.
2:15pm. No podía dejar que este hombre inicie su flagelación, sin preguntarle lo que esta pasando en ese momento por su mente, el solo sonríe, mira el cielo y dice “Jesús es nuestro salvador”. Ahora la pregunta que me pasa por la mente es, (no era para el y la verdad no sabia a quien preguntarle) las personas que se flagelan por dinero, ¿Para quien es el favor divino, para el que le sale sangre de su cuerpo por las bolas de cera o para el que paga $200.000 para liberarse de los karmas? ¿Acaso esto no es un intento de engaño a Dios? No se que tan estricto sea el criterio de quien recibe los sacrificios en el cielo, pero muchas personas intentan violar esta seguridad celestial.

4 comentarios:
Buen artículo... no tengo más q decir... igual no estudio comunicaciones, no hay tanta elocuencia en mi... pero ... simplemente... UN MUY BUEN ARTÍCULO... FELICITACIONES PITITELO
me gusta como esta redactado. felicitaciones.
Vaya Currutaco, muy buen artículo! Me gusta la forma en que siempre incorporas recuerdos y pensamientos que cruzan tu mente al momento de escribir... Me gustó porque haces que empaticemos inmediatamente con esas personas y a la vez nos haces dudar de su verdadera intención, como para que peleemos con la contradicción... Felicitaciones!
MUY BUEN ARTICULO DANNY!!!
ME ENCANTO COMO LE PONES HUMOR A TU ARTICULO, ME LLAMA LA ATENCION COMO TE EXPRESAS Y COMO HACES QUE EL ARTICULO LLAME LA ATENCION DESDE EL PUNTO DE VISTA TUYO.
ES IMPRESIONANTE COMO ESA GENTE SE HACE DAÑO POR UN FAVOR DIVINO O POR SIMPLE PLATA, PARA SABER QUE DEPUES DE LO QUE RECIBEN TODO TERMINA EN UNAS "FRIAS".
PERO BUENO, ME GUSTO EL TEMA.
CHAO
att : MILENA, ;-)
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